Política de privacidad
Última actualización
Playroste organiza deporte amateur. Para eso necesita saber quién eres y a qué partidos vas, y nada más. Esta página dice exactamente qué se guarda, quién más puede verlo, dónde está y cómo deshacerse de ello.
Quién es responsable
Playroste lo administra una persona, no una empresa. Cualquier cosa de esta página —una duda, pedir una copia de tus datos, pedir que se eliminen— va a privacy@playroste.com.
Qué se guarda, y para qué
Solo lo que la app necesita para funcionar. No hay publicidad, no se te sigue por otras apps ni por otras webs, y nada se vende ni se cede a nadie que comercie con datos.
- Tu correo, para que puedas entrar y para los cuatro correos que envía el servicio: recuperar la contraseña, confirmar la dirección, confirmar un cambio de dirección y confirmar que se eliminó tu cuenta.
- Tu apodo, que es como te ven los demás jugadores.
- Tu nombre y tus apellidos, que son privados: consulta la sección siguiente.
- Tu foto de perfil, solo si entras con Google. Playroste no sube ninguna y no tiene pantalla para hacerlo.
- Tu idioma, tu país y tu sistema de unidades, para que la app y los avisos te hablen en el idioma correcto.
- Tu contraseña, guardada solo como un resumen del que no se puede volver a la contraseña. Si entras con Google no hay ninguna contraseña, solo el identificador estable que Google da para tu cuenta.
- Los partidos que organizas o en los que te inscribes, con su hora, su ubicación en el mapa, su número de lugares y su precio.
- Tu ubicación, solo si lo permites y solo con la app abierta: para centrar el mapa al elegir dónde se juega y para mostrarte los partidos cerca de ti. Viaja con cada petición y no se guarda nunca.
- Un identificador de dispositivo de Firebase Cloud Messaging, para que un recordatorio pueda llegar a tu teléfono. No es tu número de teléfono y no te identifica fuera de Playroste.
- Informes de fallo, si la app se cierra inesperadamente. Los manda Firebase Crashlytics y describen el fallo, no a ti.
- Tu dirección IP, mientras se atiende una petición, para impedir que alguien pruebe miles de contraseñas contra tu cuenta. Se usa para eso y no se guarda como un perfil.
Tu apodo es público. Tu nombre, no.
Esta es la distinción que conviene leer dos veces, porque toda la app está construida alrededor de ella.
Los demás jugadores ven tu apodo y tu foto, junto a los partidos que organizas y en la lista de quién va. Tu nombre y tus apellidos son tuyos: sirven para distinguirte en tus propias pantallas, y nunca se le muestran a ningún otro jugador. Son dos campos distintos, guardados por separado y servidos por dos partes distintas del servidor, justamente para que uno no pueda acabar en pantalla en lugar del otro.
Si entraste con Google, tu nombre y tu foto vienen de tu cuenta de Google y se releen de ella cada vez que entras. Por eso la app te los muestra bloqueados en el perfil: son de tu cuenta de Google, no de Playroste. El apodo siempre lo cambias tú.
Con qué base legal
Tu cuenta, tu perfil y los partidos en los que participas se tratan porque son lo que le pediste a Playroste que haga — sin eso no hay app.
Las notificaciones solo se mandan si las permites, y Android e iOS te lo preguntan antes. Puedes retirar el permiso cuando quieras desde la configuración del teléfono, y todo lo demás sigue funcionando.
La ubicación solo se usa si la permites, y Android e iOS te lo preguntan antes. Sin ella la app funciona igual: buscas el lugar manualmente y ves todos los partidos en vez de los de cerca.
Los informes de fallo y el límite de intentos al entrar existen para que el servicio se mantenga en pie y para dejar fuera de tu cuenta a quien no eres tú.
Quién más los maneja
Playroste usa cuatro servicios externos, cada uno para una cosa, y ninguno recibe tus datos para fines propios.
- Hetzner — el servidor, en Helsinki, Finlandia. Ahí vive la base de datos.
- Resend — los correos que manda el servicio, en su región europea.
- Google — las notificaciones, los informes de fallo y el botón de entrar con Google, si lo usas (Firebase); y el mapa, el buscador de lugares y el enlace «Abrir en Google Maps» (Google Maps). Lo que escribes en el buscador le llega a Google a través del servidor de Playroste, sin tu nombre ni tu cuenta.
- Cloudflare R2 — donde se guardan las copias de seguridad cifradas. Se cifran antes de salir del servidor, así que lo que hay allí no se puede leer sin una clave que nunca sale de manos de su dueño.
Dónde está, y cuánto tiempo
La base de datos está en la Unión Europea y ahí se queda. Google trata las notificaciones, los informes de fallo y los datos del mapa bajo sus propias condiciones, y puede hacerlo fuera de la UE.
Tus datos se conservan mientras exista tu cuenta. Cuando la cuenta se elimina, se eliminan con ella: consulta la sección de más abajo.
Las copias de seguridad son la excepción, y conviene decirlo con precisión: son copias cifradas que se hacen cada noche y se guardan 7 días. Una cuenta eliminada puede seguir apareciendo dentro de una copia hasta que esa copia venza. Las copias de seguridad solo se restauran enteras, después de un desastre, y nunca se abren para buscar a nadie.
Qué puedes pedir
Escribiendo a privacy@playroste.com puedes pedir una copia de todo lo que Playroste tiene sobre ti, corregir lo que esté mal, que se elimine, llevártelo a otro servicio en un formato legible, u oponerte a un uso concreto. No hace falta que expliques por qué.
Si vives en la Unión Europea y crees que esto se manejó mal, puedes reclamar ante la autoridad de protección de datos de tu país.
Eliminar tu cuenta
Puedes eliminar tu cuenta y todo lo personal que hay en ella. Cómo se hace, qué desaparece y qué sobrevive está en su propia página, enlazada al final de esta.
Menores
Playroste no está dirigida a menores de 13 años y no se crean cuentas para ellos a sabiendas. Si crees que un menor tiene una cuenta, escribe a la dirección de arriba y se retirará.
Si esta página cambia
La fecha de arriba dice cuándo lo hizo por última vez. Un cambio que afecte a qué se guarda o a quién lo ve se anuncia en la app antes de aplicarse; nunca se introduce sin avisar.